Era más de media noche y sólo entraba un poco de la luz del campus por la ventana de mi habitación, se me quedó mirando fijamente, dio un paso hacia mi, mi corazón empezó a acelerarse y sentía como las palmas de mis manos empezaron a sudar, él se lamió los labios y eso me hizo sentir algo extraño entre las piernas, se acercó con velocidad y empezó a besarme brusca y torpemente, nuestras respiraciones se aceleraron y nuestros labios empezaron a llevar el mismo ritmo, me quitó la blusa y la playera con un sólo movimiento y de inmediato volvió a atacar mis labios, logró desabrocharme el brasier. Traté de quitarle la playera pero no lo conseguí y él lo hizo apenas separándose de mi, me guió sin dejar de besarme a la cama y me hizo caer sobre ella, se puso sobre mi y sostuvo mis muñecas sobre mi cabeza y comenzó a besar mi cuello y mis clavículas, sentía como me estremesia cada vez que se acercaba a mi, empezó a recorrer mi cuerpo con la mano que me sostenía, no pude evitar gemir cuando él se acercó a mi pecho para besarlo.
Desperté a las seis de la mañana cuando mi alarma sonó, me sentía completamente entumecida por lo que había pasado esa madrugada, estaba completamente desnuda y la habitación aún daba vueltas a causa del acohol, me levanté con cuidado y no lo vi por nunguna parte, me vestí entumesida y no pude evitar notar la mancha sobre mi cama, no podía creer que al fin lo había hecho, con el chico que me volvía loca desde hace años, no pude evitar sonreir, mi alarma volvió a sonar y la apagué, me puse los tenis, tomé mi chamarra y agarré mi mochila, salí de mi habitación y cerré la puerta con llave de tras de mi, caminé a mi primera clase en el edificio principal, noté algo extraño cuando estaba pasando por el campus, algunas personas se me quedaban viendo y otras trataban de alejarse si pasaba muy cerca, no entendía porque, había pasado mi primer año de preparatoria siendo invisible ¿qué tenía de diferente hoy? Seguí caminando hasta llegar al edificio principal, llegué a mi casillero y al abrirlo cayeron muchas hojas al piso, en algunas se leían "zorra", "gorda", "p*ta", entre muchas otras cosas, agarré mi libro de química y azoté la puerta, seguí caminando hasta llegar a la esquina de donde estaba el salón, ahí había un grupo de chicas y chicos hablando con alguien y en eso escuché todo lo que había pasado la noche anterior, sentí como si la respiración se me cortara de golpe, azomé la cabeza para ver y pasaban un teléfono haciendo caras de asco, me escondí de nuevo para que no me vieran. Sentía un nudo en el estómago, apenas y podía respirar, mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude evitar salir corriendo. Todos esos besos, esas confeciones, las tardes de juegos, los atardeceres, las fiestas, las risas, las comidas, todo, había sido una farsa, todo era una mentira.
¡Una maldita mentira!
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